La mañana de este martes, el centro de la ciudad de San Lorenzo tuvo un aire distinto. Brochas, aerosoles y pinceles en mano, estudiantes de tercer año de las escuelas secundarias locales se reunieron para darle color al tapial de la manzana histórica, sobre calle Belgrano al 500, a la altura del parabólico del Colegio San Carlos. La consigna: reinterpretar las célebres “Máximas” del General José de San Martín y plasmarlas en murales cargados de actualidad.
La iniciativa fue organizada por la Asociación Cultural Sanmartiniana, que desde agosto viene impulsando distintas propuestas para mantener vivo el legado del Padre de la Patria. Adriana Gaitán, presidenta de la entidad, explicó al respecto que “La idea es que los chicos lleven las máximas a su propio lenguaje. Por eso pensamos en un formato más libre, con estilo graffiti, para que se expresen como ellos lo sienten hoy. Es una manera distinta de acercarse a San Martín, desde el arte y desde la mirada joven”, agregó en diálogo con SINTESIS.

Las paredes ahora no solo muestran colores y figuras, sino también un puente entre aquella época en la que San Martín redactó sus consejos para su hija Merceditas, y este 2025, año en que se cumplirán 200 años de sus palabras.
Entre pinceladas y manchas de pintura, las y los estudiantes también reflexionaron sobre lo que significa ese legado en el presente. Una de las alumnas comentó: “Nos tocó hacer un mural muy lindo. Estuvimos varias clases en Arte pensando cómo llevar las máximas a la actualidad, y eso fue lo más interesante”, mientras que otra agregó entre risas: “Hicimos muchos dibujos hasta que nos decidimos. Al final quedó algo que sentimos nuestro”.
El resultado final será una sorpresa colectiva: cada escuela trabajó una máxima distinta y algunas hasta sumaron propuestas innovadoras, como la creación de un código QR que permitirá a los transeúntes conocer la historia detrás de los murales y de las máximas mismas.

Más allá de la pintura fresca, lo que quedó es un ejercicio de memoria activa. Las máximas de San Martín no son frases congeladas en los manuales de historia, sino que hablan de valores como la libertad, la justicia, la solidaridad y el respeto, que siguen interpelando incluso en tiempos donde todo parece acelerado y efímero.
Así, los muros de la manzana histórica hoy respiran un poco más de juventud y un poco más de historia. Y nos recuerdan que, quizás, el mejor homenaje al Libertador sea seguir buscando maneras creativas de que su palabra siga viva en nuevas generaciones.
