Cada 25 de febrero se conmemora el nacimiento de José de San Martín (1778–1850), una de las figuras centrales de la emancipación sudamericana y símbolo indeleble de los valores fundacionales de la patria.

Nacido en Yapeyú, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, pasó parte de su infancia en España, donde se formó como militar y participó en campañas del ejército español. Sin embargo, en 1812 decidió regresar a su tierra natal para sumarse al proceso revolucionario iniciado en 1810. Ese gesto marcó el inicio de una gesta que cambiaría la historia del continente.
En el Río de la Plata creó el Regimiento de Granaderos a Caballo y protagonizó su primer combate en San Lorenzo. Más tarde, desde Cuyo, diseñó una estrategia audaz: cruzar la Cordillera de los Andes para liberar Chile y luego avanzar hacia el Perú, bastión del poder realista. El histórico Cruce de los Andes, en 1817, es considerado una de las mayores hazañas militares de todos los tiempos por su planificación, disciplina y sacrificio.
San Martín no sólo fue un estratega brillante; fue también un hombre de principios. Defendió la libertad de los pueblos por encima de ambiciones personales. Rechazó honores, evitó luchas internas y antepuso la unidad a cualquier interés faccioso. Su encuentro con Simón Bolívar en Guayaquil, en 1822, y su posterior retiro voluntario de la escena política evidencian su desprendimiento y su convicción de que la causa emancipadora estaba por encima de los protagonismos.
El legado sanmartiniano trasciende lo militar. Su figura encarna valores como el compromiso con la libertad, la honestidad en el ejercicio del poder, el respeto por la palabra empeñada y la austeridad republicana. En tiempos de divisiones y debates, su ejemplo invita a recuperar el sentido de patria como proyecto común, basado en el esfuerzo, la educación y el bien colectivo.
A 248 años de su nacimiento, la vida de San Martín sigue interpelando a las nuevas generaciones. Su legado no se limita a las fechas patrias o a los monumentos que lo homenajean; vive en la idea de una Nación construida con coraje, ética y responsabilidad histórica.
