El entrenador de Boca Juniors, Miguel Ángel Russo, falleció a los 69 años tras una larga lucha contra el cáncer. Su estado de salud se había deteriorado en las últimas semanas, lo que lo obligó a pasar por varias internaciones y finalmente a permanecer bajo cuidados domiciliarios.
Russo había estado en la Bombonera el 21 de septiembre, cuando Boca empató 2-2 con Central Córdoba. Poco después fue internado y, aunque recibió el alta, su cuadro volvió a agravarse. Desde entonces no regresó a los entrenamientos. El lunes 6 de octubre el club informó que su estado era de “pronóstico reservado”.
El diagnóstico de cáncer de vejiga y la detección de un tumor prostático en 2017 marcaron un antes y un después en su vida. La enfermedad lo sorprendió cuando dirigía a Millonarios de Colombia. Durante una cirugía se le detectó un segundo tumor y luego contrajo una bacteria resistente. Pese a todo, continuó trabajando y llevó al club a conquistar el Torneo Finalización 2017 y la Superliga 2018, ejemplo de su fortaleza y su pasión por el fútbol.
A principios de septiembre, ya en su tercera etapa en Boca, fue internado por una infección urinaria. La baja en sus defensas y la necesidad de un tratamiento endovenoso derivaron en nuevos controles médicos. En el partido ante Aldosivi se lo vio débil, lo que generó preocupación. Tras un breve alta, se lo volvió a internar para observación.
En su última aparición pública, Russo se mostró molesto por las especulaciones sobre su salud. “Hubo muchos que dijeron tonterías. El que sabe de su salud es uno mismo. Si estoy trabajando, es porque me siento bien. Lo primero es la familia”, había dicho luego de recibir el cariño del público de Rosario Central.
En una entrevista concedida en 2023, el técnico había recordado el momento del diagnóstico con serenidad: “Confié en los médicos, en los especialistas, en mi esposa y en la gente que me ayudó. Cuando se me caía el pelo parecía que me estaba muriendo y no era así”. También reflexionó sobre la exposición mediática: “En Colombia me respetaron mucho; en Argentina, a veces hasta en quimioterapia te quieren sacar una selfie”.
Tras superar ese difícil momento, Russo siguió su carrera. Luego de su salida de Millonarios pasó por Alianza Lima y Cerro Porteño. En 2019 regresó a Boca, elegido por Juan Román Riquelme al asumir la conducción del club. En ese ciclo logró la Superliga 2019/20 y la Copa Maradona antes de cerrar su etapa en 2021.
Su paso posterior lo llevó a Arabia Saudita, donde dirigió al Al-Nassr. “Nunca pensé en la muerte. Siempre supe que me faltaba mucho por hacer”, dijo entonces. En 2022 volvió a Rosario Central, club con el que tenía un lazo afectivo profundo. Su ciclo se extendió hasta 2024, cuando asumió en San Lorenzo y luego regresó a Boca por última vez, a mediados de 2025.
En su despedida del fútbol, Russo dirigió al Xeneize en el Mundial de Clubes con buenas presentaciones ante Benfica y Bayern Múnich, aunque el equipo quedó eliminado en la fase final. Su último registro como técnico incluye cuatro triunfos, siete empates y cuatro derrotas.
Las complicaciones médicas se hicieron más evidentes tras el partido ante Aldosivi el 25 de agosto. Pese a las internaciones, dirigió al equipo en los empates ante Central y Central Córdoba. Luego, su ayudante Claudio Úbeda asumió la conducción. Tras la goleada 5-0 sobre Newell’s, Úbeda le dedicó el triunfo: “Estamos en contacto permanente con Miguel. Aunque no esté físicamente, está al tanto de todo. Lo queremos mucho y le deseamos lo mejor”.
Miguel Ángel Russo nació en Lanús en 1956. Como jugador, desarrolló toda su carrera en Estudiantes de La Plata, donde disputó 420 partidos y ganó dos títulos. Como entrenador, tuvo una trayectoria extensa: logró ascensos con Lanús y Estudiantes, dirigió en España, Chile, México, Colombia, Perú, Paraguay y Arabia Saudita, y superó los 1.000 partidos oficiales. Obtuvo 12 títulos y dejó una huella imborrable en el fútbol argentino y sudamericano.
Su vínculo con Boca fue especial. En 2007, junto a Riquelme, condujo al equipo a la conquista de la Copa Libertadores, uno de los logros más recordados del club. Su regreso en 2025 para encarar el Mundial de Clubes representó un cierre simbólico de una vida dedicada al fútbol.
Padre de Ignacio Russo, futbolista surgido en Rosario Central y actualmente en Tigre, Miguel deja también un legado familiar ligado a la pelota. Siempre valorado por su templanza y su integridad, fue querido por hinchas de distintos colores y respetado por todo el ambiente.
Con su partida, el fútbol argentino despide a uno de sus técnicos más prestigiosos y queridos. Russo será recordado por su serenidad, su fe en el trabajo y su incansable amor por el deporte que lo acompañó hasta el final de sus días.
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