Bomberos santafesinos en el desastre provocado por un terremoto en Venezuela
El jefe de Bomberos Voluntarios de Serodino y subjefe de Bomberos Zapadores del Cuartel Sur de Rosario formó parte de la brigada nacional que trabajó durante una semana en la zona más afectada por el sismo. Destacó la preparación del equipo argentino y aseguró que la experiencia fue "inolvidable" tanto en lo profesional como en lo humano.
Mientras en Venezuela las tareas de búsqueda y rescate avanzaban entre edificios reducidos a escombros y familias que aguardaban noticias de sus seres queridos, un grupo de santafesinos viajó para prestar ayuda. SINTESIS dialogó con uno de los bomberos de la región que integraba el equipo de la provincia que trabajó en una de las mayores tragedias naturales de los últimos años. Se trata de Edgardo Espíndola, subjefe del Cuartel Sur de la Agrupación Bomberos Zapadores de Rosario y, al mismo tiempo, jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Serodino.
Su pertenencia al sistema de bomberos voluntarios fue precisamente lo que le permitió integrar la brigada desplegada en el país caribeño. Además de esa función, Espíndola forma parte del equipo de buzos tácticos de rescate de la provincia y es integrante del Grupo Especial de Rescate de Zapadores (GERZ) desde su creación.
El bombero Edgardo Espíndola dialogó con SINTESIS tras su experiencia en Venezuela
El bombero explicó que fue convocado por su condición de voluntario y por contar con todas las acreditaciones internacionales exigidas para este tipo de misiones. "Participé por ser voluntario. Hice todos los cursos de acreditación, soy instructor y en la brigada viajé como líder team del equipo Bravo", señaló.
Una brigada preparada para emergencias internacionales
La fuerza que representó a Santa Fe está integrada por 120 rescatistas acreditados bajo estándares internacionales, aunque para la misión en Venezuela fueron convocados únicamente 40. Espíndola explicó que ello responde a los protocolos que obligan a mantener equipos de reserva en el país de origen para responder ante eventuales emergencias locales.
"Estamos acreditados como brigada nacional bajo estándares internacionales. Junto con nosotros también viajaron brigadas de Córdoba, Buenos Aires y una Brigada Federal", indicó.
La delegación permaneció siete días en Venezuela. Partió el sábado 4 y regresó al país el domingo 12, tras completar una intensa misión de búsqueda en la ciudad de La Guaira, epicentro del terremoto.
El equipo santafesino se puso a las órdenes de las autoridades venezolanas
El despliegue en la zona del desastre
Según relató, apenas arribaron al lugar instalaron el campamento y notificaron al organismo internacional encargado de coordinar todas las operaciones de rescate.
"Apenas avisamos que estábamos listos para salir al terreno, inmediatamente nos solicitaron el equipo K9", recordó en referencia a la unidad de búsqueda con perros especializados.
La primera intervención consistió en verificar posibles señales de vida detectadas entre los escombros, aunque el resultado fue negativo.
Posteriormente participaron en otro operativo dentro de un edificio colapsado donde debían localizar víctimas fatales. Allí los grupos de rescate trabajaron durante casi 18 horas consecutivas, mientras los equipos se iban relevando para sostener las tareas.
La misión más extensa comenzó al amanecer del día siguiente, cuando fueron destinados a otro sector donde existían indicios de personas con vida atrapadas bajo los derrumbes.
"Trabajamos prácticamente todo el resto de los días. Los perros marcaban algo con vida y los equipos técnicos también registraban señales, pero era un escenario extremadamente complejo", explicó.
"Es peor de lo que se veía por televisión"
Más allá de la tarea específica de rescate, Espíndola reconoció que el impacto emocional de la catástrofe fue enorme. "Un poco más de lo que se veía desde acá", respondió al ser consultado sobre la magnitud del desastre.
Recordó que ya desde el trayecto entre el aeropuerto y la zona de operaciones era posible observar numerosos edificios dañados. "Teníamos cuadras enteras de edificios grandes colapsados. Había familiares buscando pertenencias y esperando noticias de sus seres queridos. Fue bastante shockeante. Un cuadro tremendo", describió.
El rescatista sostuvo que la misión quedará grabada para siempre en la memoria de quienes participaron. "La experiencia es inolvidable", afirmó, desde el momento mismo de la activación hasta encontrarse frente a una realidad completamente distinta a cualquier otra emergencia vivida anteriormente.
En el plano profesional destacó todo lo aprendido durante la intervención, mientras que en lo humano resaltó la fortaleza del grupo santafesino. "Todo el equipo se mantuvo con mucho positivismo. Estuvimos muy unidos y apoyándonos constantemente", expresó.
Reconoció que uno de los momentos más conmovedores fue el contacto permanente con los familiares de las víctimas. "Nos decían que, encontráramos o no encontráramos a alguien, estaban agradecidos por el esfuerzo de viajar hasta allá para ayudarlos. Eso fue lo más gratificante", aseguró.
Un equipo profesional que estuvo a la altura de las circunstancias en su experiencia internacional
"Creo que estuvimos a la altura"
Espíndola también valoró el nivel de preparación alcanzado por la brigada santafesina. "Creo que estuvimos a la altura", sostuvo.
Indicó que los años de capacitación y las acreditaciones internacionales demostraron su utilidad en una emergencia de semejante magnitud. Según explicó, el equipo disponía del equipamiento necesario y, sobre todo, de un recurso humano altamente entrenado.
También aclaró que todas las operaciones dependían de las asignaciones realizadas por las autoridades venezolanas, por lo que los rescatistas argentinos no podían intervenir libremente en cualquier edificio.
Finalmente, recordó que muchos de los integrantes ya habían participado en grandes emergencias ocurridas en Argentina, como el derrumbe de la calle Salta en Rosario, en Villa Gesell, el derrumbe de la vivienda de calle Superí de Rosario y distintas inundaciones. Sin embargo, aseguró que nada se comparaba con lo vivido en Venezuela.
"Eran cuadras y cuadras de edificios colapsados, familias enteras con pérdidas gigantes. No solamente materiales, sino también de familiares, amigos y recuerdos. Tremendo", concluyó.
