El Gobierno provincial organizó el traslado de alumnos de 3.230 escuelas hacia las sedes de Rosario, Santa Fe y Rafaela. La propuesta incluye el acceso a las competencias, actividades en los Fan Fest, alimentación y acompañamiento de guías.
Los Juegos Suramericanos no solo convocan a deportistas y espectadores de diferentes países, sino que también se convirtieron en una experiencia educativa para miles de estudiantes de toda la provincia de Santa Fe.
El Gobierno provincial puso en marcha un programa de visitas mediante el cual alumnos de 3.230 escuelas podrán presenciar las competencias y participar de las actividades organizadas en los Fan Fest de Rosario, Santa Fe y Rafaela.
La iniciativa alcanzará a establecimientos educativos de las 365 localidades santafesinas. Aunque la previsión inicial contemplaba la participación de alrededor de 163.000 estudiantes, las autoridades estiman que la cifra final superará los 170.000.
El movimiento más importante se registró el martes, cuando más de 20.000 alumnos recorrieron las tres sedes: unos 15.000 lo hicieron en Rosario, 4.500 en la ciudad de Santa Fe y 770 en Rafaela. El promedio previsto era de aproximadamente 16.000 estudiantes por jornada.

Traslados, alimentación y acompañamiento
El ministro de Educación, José Goity, explicó que la organización comenzó a principios de año y destacó el acompañamiento de la Cámara de Senadores para resolver la logística necesaria y garantizar la participación de escuelas de toda la provincia.
Según detalló, se implementó un sistema de turnos para ordenar las visitas y se capacitó a los guías encargados de recibir y acompañar a las delegaciones. El operativo provincial también contempla el traslado, la alimentación y, en el caso de Rosario, recorridos por algunos de los principales atractivos de la ciudad.
Goity señaló que para muchos estudiantes se trata de su primera visita a alguna de las ciudades sede y consideró que la experiencia los marcará “para toda la vida”.
“Estos Juegos son una bisagra para la ciudad y la provincia, pero también para cada uno de quienes participan, porque son una oportunidad inigualable de aprendizaje”, expresó el titular de la cartera educativa.

El ministro remarcó que la intención fue asegurar una representación verdaderamente federal, incluyendo a las comunidades más pequeñas del territorio provincial.
“El objetivo es garantizar que aun el pueblo más chico, de 200 o 300 habitantes, tenga a su escuela representada en los Juegos”, afirmó.
El deporte como herramienta educativa
El vocero de los Juegos en Rosario, Federico Angelini, destacó que el evento tiene una dimensión que trasciende las competencias deportivas, ya que también genera un impacto educativo, social y urbano.
“Primero llevamos los Juegos Suramericanos a las escuelas y ahora estamos trayendo las escuelas a los Juegos Suramericanos”, resumió.
Angelini también sostuvo que la infraestructura construida para la competencia continental ampliará las posibilidades de Santa Fe de recibir nuevos acontecimientos deportivos. En ese sentido, afirmó que la provincia cuenta actualmente con condiciones para aspirar a ser sede de futuros eventos, como los Juegos Panamericanos Juveniles.

Desde las instituciones educativas valoraron especialmente la gratuidad de las entradas y la organización desplegada para recibir a las delegaciones.
Daniela Di Mauro, docente de las escuelas Nº 1256 y 2055 de Arroyo Seco, destacó el funcionamiento del operativo, desde la llegada de los colectivos y la recepción de los guías hasta la entrega de las viandas.
“Me parece una oportunidad única”, manifestó la educadora, quien explicó que los Juegos comenzaron a trabajarse en las aulas desde principios de año como un eje transversal para Educación Física y otras áreas.
Además, una de las escuelas de Arroyo Seco desarrolla un proyecto destinado a estudiantes con discapacidad mayores de 18 años, quienes fueron seleccionados para colaborar en la preparación de las viandas durante el evento.

De esta manera, la presencia de más de 170.000 estudiantes convierte a los Juegos Suramericanos en una experiencia que excede los escenarios deportivos y se proyecta hacia las aulas como una herramienta de integración, aprendizaje y participación.
