Los informes técnicos del Ministerio de Ambiente de Santa Fe descartaron la presencia de agroquímicos. El fenómeno responde a un proceso natural de "asfixia" del ecosistema provocado por el arrastre de materia orgánica tras las intensas precipitaciones de febrero.

Los resultados de los análisis hídricos y de tejido tras la aparición de peces muertos en el río Carcarañá trajeron una respuesta que, aunque técnica, resulta contundente: no hubo envenenamiento por fitosanitarios.
Tras las alarmas encendidas por la comunidad a mediados de febrero, el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la Provincia reveló que la causa principal fue un episodio severo de hipoxia.
El despliegue técnico cubrió cinco puntos estratégicos, desde San José de la Esquina hasta la desembocadura en el río Paraná. Los resultados fueron negativos para 33 compuestos químicos diferentes, despejando la sospecha del impacto directo de pesticidas o herbicidas sobre la fauna ictícola.
En cambio, los estudios detectaron bajos niveles de oxígeno disuelto, elemento esencial para la vida acuática que cayó por debajo de los límites tolerables. También revelaron alta carga bacteriológica con un aumento inusual de microorganismos que compiten por ese escaso oxígeno.
A pesar de que los resultados preliminares apuntan a un evento derivado de causas naturales potenciadas por el clima, la Provincia ratificó que mantendrá la fiscalización sobre las actividades productivas de la zona.
