Lo que debía ser una jornada de ordenamiento y fluidez tecnológica se transformó, una vez más, en una pesadilla de metal y gases de escape.

El debut del sistema Stop 5.0, diseñado para gestionar los turnos de arribo de camiones a las terminales portuarias, no fue suficiente para contener la marea de vehículos de carga que hoy paralizó a las localidades de Timbúes, Pueblo Andino y Villa La Ribera.
La masiva afluencia de camiones, impulsada por el pico de la cosecha, desbordó la capacidad de absorción de los puertos, dejando a los vecinos y automovilistas particulares atrapados en una congestión kilométrica.
El foco de las críticas se centra hoy en la implementación del Stop 5.0. Si bien la herramienta busca digitalizar y fraccionar los ingresos para evitar embudos, la realidad en el asfalto mostró una desconexión entre la teoría y la práctica.
"Es imposible salir a trabajar o llevar los chicos a la escuela. El sistema nuevo podrá ser muy moderno, pero acá seguimos encerrados por los camiones", comentó un vecino de La Ribera visiblemente afectado por la demora de más de dos horas para realizar un trayecto de apenas diez kilómetros.
