
La escritora y poeta sanlorencina María Vilalta volvió a sumar una experiencia internacional a su trayectoria literaria al presentar en Marruecos su novela “Tánger, en los ojos de Drissi”, recientemente traducida al árabe. La obra fue presentada en las ciudades de Rabat y Tetuán, en el marco de actividades culturales vinculadas a la Feria Internacional del Libro y a espacios artísticos marroquíes.
Vilalta relató que la primera presentación tuvo lugar en Rabat, capital de Marruecos, durante una importante feria internacional del libro desarrollada “con mucho público, en un espacio abierto, muy lindo”. La autora explicó que el evento se concretó dentro del stand destinado a España y Latinoamérica a través del Instituto Cervantes, gracias a una gestión de la Embajada Argentina en Marruecos, por lo que agradeció principalmente al jefe de la sección consular Federico Villalpando y al embajador Arnaldo Ferrari.
La escritora destacó que la experiencia estuvo cargada de emociones, especialmente por la presencia de representantes diplomáticos de distintos países latinoamericanos y por un inesperado encuentro con una librera española. “Lo más emocionante para mí, que me hizo lagrimear”, confesó, fue descubrir que en un pequeño espacio de venta de libros en español se ofrecía también el libro “Territorios literarios San Lorenzo”. Además, la librera le comentó que había vendido varios ejemplares de su obra infantil “Las medias perdidas”.
La novela presentada gira en torno a la figura del artista marroquí Drissi, un pintor expresionista que desarrolló gran parte de su obra entre Tánger, Tetuán, España, Alemania y Francia. Según contó Vilalta, el artista buscaba representar “un Marruecos genuino, un Marruecos árabe, bien impregnado de cosas cotidianas”, alejándose de la mirada turística o folclórica.

Durante la segunda presentación, realizada en Tetuán, la autora mantuvo encuentros con artistas y docentes vinculados a la escuela de arte donde Drissi se había formado. Allí, el director de la institución recordó al pintor como “uno de los alumnos más brillantes” que había tenido.
La charla derivó en un debate apasionado entre asistentes y artistas locales, quienes incluso cuestionaron que “tuviera que venir una latinoamericana a hablar de un artista marroquí” sin que antes hubiera recibido mayores homenajes en su propio país.
Vilalta explicó que llegó a conocer la historia de Drissi a través de su viuda, María Llardén, una mujer catalana con quien coincidió años atrás en una presentación literaria en Tánger. La escritora recordó que aquella conversación fue decisiva para el nacimiento de la novela. “Las novelas me buscan a mí, yo no busco la novela”, aseguró. A partir de allí comenzó un proceso de investigación y escritura que combinó testimonios reales, documentación e imaginación.
La autora reveló que la obra había sido publicada inicialmente en Panamá hace aproximadamente cuatro años y que la edición se agotó rápidamente. Incluso señaló que todavía recibe pedidos de lectores interesados en conseguir ejemplares en español.

Respecto de la reciente traducción al árabe, explicó que surgió a partir del interés de un traductor marroquí -Mezouar El Idrissi- que ya había trabajado anteriormente con una de sus novelas. Vilalta destacó que se trata de un escritor y poeta con un profundo conocimiento de la literatura argentina, incluso traductor de la obra de Jorge Luis Borges. Según contó, el especialista valoró especialmente el respeto con el que la autora abordó el universo árabe en esta novela. “Yo traté de no poner la subjetividad”, señaló.
La escritora también se refirió a la particular estructura narrativa de la obra, construida desde “tres mundos”: el árabe, representado por Drissi; el europeo, encarnado en el personaje femenino inspirado en María Llardén; y una voz latinoamericana que funciona como comentarista de la historia. Esa complejidad narrativa despertó interés entre lectores y docentes marroquíes, quienes destacaron la profundidad de la obra.
Consultada sobre su vínculo con la cultura árabe, Vilalta afirmó que lo que más la atrae es “la extrañeza, lo distinto”, y destacó la riqueza cultural de una sociedad que considera profundamente sensible y compleja. También cuestionó ciertos prejuicios occidentales hacia el mundo árabe y sostuvo que “ellos son muy profundos y en realidad han dado todo a todas las artes, a la medicina, la arquitectura”.
Finalmente, la escritora contó que en cada una de sus presentaciones internacionales mantiene un gesto simbólico inalterable: exhibir la bandera argentina. “Es como mi ropa, mi signo de distinción”, expresó.
