En un giro estratégico que combina la gestión política con la resistencia sindical, los trabajadores de Necochea y La Plata recuperan sus puestos de trabajo. El gobierno de Axel Kicillof declaró inaplicable el decreto nacional de Javier Milei, restableciendo la obligatoriedad del servicio en territorio bonaerense.

El panorama portuario en la provincia de Buenos Aires está experimentando un cambio drástico. Tras meses de incertidumbre generados por el Decreto 37/2025 del presidente Javier Milei, que eliminó la obligatoriedad de la contratación de serenos de buques de ultramar, la actividad vuelve a ponerse en marcha gracias a una contraofensiva institucional liderada desde las bases de Necochea.
A diferencia de otros conflictos gremiales marcados por la exposición mediática, el Sindicato Único de Serenos de Buques apostó por la vía jurídica y el diálogo político. En Necochea, los afiliados encontraron en Gabriel Vera un referente capaz de articular las necesidades del sector dentro de una mesa sindical compartida con figuras como Darío Olivera (SEAMARA) y Aldo "Yuli" Fernández (Fleteros).
Esta cohesión permitió que el reclamo llegara directamente al despacho del Ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, quien, tras un exhaustivo análisis de la realidad operativa de los puertos, impulsó la regulación provincial para blindar la actividad.
La decisión política del gobernador Axel Kicillof fue determinante. Al declarar inaplicable el decreto nacional en los puertos públicos y privados de la provincia, Buenos Aires no solo garantiza la seguridad en los buques, sino que reafirma la autonomía provincial en materia laboral.
"Se trata de voluntad política para proteger el trabajo argentino frente a medidas que buscan precarizar sectores clave de nuestra logística", señalaron fuentes cercanas a la mesa sindical.
Necochea y La Plata a la vanguardia
Los resultados de esta gestión ya son tangibles: en Necochea/Quequén, los serenos de buques ya están trabajando en su totalidad, recuperando el ritmo previo a la desregulación, mientras que en La Plata, bajo la referencia de Julián Oribe, la actividad recomenzó con gran fuerza, consolidando el polo portuario platense.
El efecto "dominó" llegó incluso a Santa Fe. En puertos estratégicos como San Lorenzo y Rosario, las agencias marítimas comenzaron a solicitar la contratación de serenos, a pesar de que esta provincia aún no cuenta con una regulación similar a la bonaerense.
Una reunión para consolidar el avance
Recientemente, en la ciudad de La Plata, el ministro Walter Correa se reunió con los referentes Vera y Oribe para monitorear el cumplimiento de la normativa provincial. El encuentro sirvió para ratificar que, pese a los vientos de desregulación que soplan desde la Casa Rosada, la organización sindical y la decisión estatal pueden mantener la vigencia de derechos que se creían perdidos.
La vuelta de los serenos a las pasarelas de los buques no es solo una victoria laboral; es un precedente de cómo la gestión política territorial puede ofrecer alternativas ante los cambios estructurales propuestos a nivel nacional.
