
Miles de hectáreas permanecen anegadas en el departamento Vera y los productores trasladan ganado a caballo y hasta con ayuda de lanchas. La Gallareta pidió que se declare la emergencia para el distrito. En la zona ya cayeron más de 1.100 milímetros durante 2026, superando el promedio anual, mientras crece la preocupación por las lluvias que podrían acompañar al fenómeno de El Niño.
El norte de la provincia de Santa Fe atraviesa una delicada situación hídrica como consecuencia de las intensas precipitaciones que dejaron miles de hectáreas bajo el agua, familias rurales aisladas y serias dificultades para sostener la producción ganadera.
Uno de los escenarios más comprometidos se registra en el departamento Vera, particularmente en las localidades de Vera y La Gallareta. Imágenes tomadas por los propios productores muestran la dimensión del problema: decenas de vacas avanzando entre grandes extensiones cubiertas por agua, arreadas por hombres a caballo y acompañadas incluso por lanchas utilizadas para conducir los rodeos hacia lugares más seguros.
En algunos establecimientos, la hacienda puede ser trasladada hacia sectores más elevados del mismo campo. En otros, los animales deben recorrer varios kilómetros hasta otros establecimientos, con los costos y riesgos que supone semejante operativo. También hay lugares a los que ya no pueden ingresar camiones y productores que encontraron animales muertos en los sectores más afectados.

La Gallareta pidió la declaración de emergencia
El desborde del arroyo Golondrina aparece entre los factores que agravaron la situación en La Gallareta, donde desde hace meses se realizan movimientos de hacienda.
El presidente comunal, Fernando Nicola, confirmó que se solicitó al Ministerio de la Producción y al Gobierno santafesino la declaración de emergencia para el distrito.
“Hace más de tres meses que los productores están sacando animales debido a que ingresó mucha agua”, explicó Nicola al describir la situación, particularmente complicada en inmediaciones del kilómetro 35, sobre el arroyo Golondrina, que desemboca en la zona de la Laguna de los Palmares.
La magnitud de las precipitaciones ayuda a explicar el panorama. Según datos atribuidos a la Secretaría de Recursos Hídricos de Santa Fe, Vera y La Gallareta ya acumulan durante 2026 más de 1.100 milímetros de lluvia, cuando el registro habitual para todo un año en esa región ronda los 900 milímetros.

El exceso hídrico dejó los suelos prácticamente sin capacidad de absorción y convirtió caminos rurales en verdaderos corredores de agua. “Los caminos están detonados, tienen agua desde diciembre o enero. Necesitamos que limpien los canales ahora, antes de que lleguen las lluvias más abundantes y sea imposible entrar con las máquinas”, graficó uno de los productores afectados.
En campos cercanos a la laguna El Palmar, la situación también es crítica. Allí, el agua cubrió buena parte de la superficie productiva y algunas viviendas quedaron prácticamente rodeadas. “Se inunda todo y las casas quedan aisladas. Solo queda la altura donde está la casa, que parece una isla”, describió un ganadero.

El temor por lo que todavía puede venir
La preocupación no se limita al agua acumulada actualmente. Los productores miran con inquietud las perspectivas climáticas para los próximos meses y la posible intensificación de las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño.
“La parte más fuerte se entiende que debería ser en octubre, noviembre y diciembre. Falta. Imaginate cómo no preocuparnos ante esta situación”, señaló Nicola.
Las proyecciones citadas de la Bolsa de Comercio de Rosario también anticipan un último trimestre con lluvias superiores a los registros históricos en la zona núcleo: alrededor de un 30 por ciento por encima del promedio en octubre, con anomalías que podrían alcanzar el 70 por ciento en noviembre y el 90 por ciento en diciembre.

El consultor de GEA-BCR Alfredo Elorriaga advirtió que un evento El Niño de fuerte intensidad puede resultar favorable para el potencial productivo, pero también ocasionar importantes dificultades operativas debido a la elevada recurrencia de las precipitaciones.
La inquietud se extiende además hacia otras localidades del norte provincial. En Cañada Ombú, sobre la Ruta Provincial 3, el presidente comunal Franco Huber señaló que por el momento la situación se mantiene controlada, aunque reclamó obras para mejorar la protección del casco urbano y el escurrimiento del agua, entre ellas la limpieza del Canal del Inglés.
Mientras las miradas están puestas en el cielo y en los pronósticos para la primavera, el drama ya está instalado en buena parte del norte santafesino: campos convertidos en enormes espejos de agua, caminos prácticamente intransitables y productores que trabajan contrarreloj para salvar la hacienda y sostener una actividad fundamental para la economía de la región.
