Un joven fue atacado por una patota durante la mañana del 25 de diciembre. La víctima se encuentra fuera de peligro, pero el video del ataque reavivó el debate sobre la nocturnidad y la agresividad juvenil.
La mañana de Navidad en la localidad de Timbúes se vio empañada por un hecho de violencia que, de no ser por el azar, podría haber terminado en tragedia. En las últimas horas, se viralizaron imágenes de una brutal pelea grupal donde varios jóvenes atacaron salvajemente a uno solo, propinándole golpes y patadas de una violencia desmedida.
Los hechos
El incidente tuvo lugar en el marco de lo que comúnmente se denomina un "after", encuentros informales que se organizan tras el cierre de los boliches. Según fuentes locales y testimonios en redes sociales, la gresca comenzó por motivos que aún se intentan establecer, pero escaló rápidamente hasta convertirse en un ataque coordinado contra una única víctima.
El video, difundido inicialmente por Brenda Made, hermana del joven agredido, muestra la crudeza del ataque. En las imágenes se observa cómo el joven es rodeado y golpeado mientras se encuentra en una posición vulnerable, una mecánica que recordó a otros episodios fatales de violencia en grupo ocurridos en el país.
A pesar de la magnitud de la agresión, se confirmó que el joven se encuentra fuera de peligro. Su hermana utilizó las redes sociales no solo para denunciar el hecho, sino para visibilizar la gravedad de lo ocurrido: "Pudo haber sido una tragedia", expresaron familiares, quienes exigen que se identifique a los responsables.

La viralización del video no solo generó indignación, sino que puso sobre la mesa las principales preocupaciones de a la comunidad de Timbúes y la región, como el consumo excesivo de alcohol, ya que el estado de los involucrados en las imágenes sugiere una pérdida total de frenos inhibitorios.
También es preocupante en relación al comportamiento juvenil es como la violencia se utiliza como método de resolución de conflictos. Es este caso queda reflejada la saña del ataque grupal. Además, la comunidad expresó su reclamo por la falta de controles en los "afters" por tratarse de encuentros fuera del circuito oficial de boliches, por lo que carecen de seguridad privada y presencia policial preventiva.
Hasta el momento, las autoridades locales y policiales se encuentran analizando las cámaras de seguridad de la zona y el material fílmico aportado por testigos para identificar fehacientemente a los agresores. Se espera que en las próximas horas se radiquen las denuncias correspondientes para que la justicia actúe de oficio ante la gravedad de las lesiones.
