La agroexportadora Vicentin quedó más cerca de volver a manos argentinas. El grupo Grassi SA informó al Juzgado Civil y Comercial de Reconquista que alcanzó la mayoría necesaria de acreedores en el proceso de cramdown y solicitó la homologación y adjudicación de las acciones de la emblemática firma santafesina.
Según los síndicos, 1.722 acreedores tenían derecho a voto, con un capital total de $100.412 millones. Grassi aseguró haber “superado holgadamente” las mayorías requeridas y agradeció “el apoyo y la confianza de una enorme mayoría de acreedores” que respaldaron su propuesta.
En un comunicado, la compañía rosarina destacó que su plan busca “recuperar y sostener la capacidad operativa de Vicentin”, honrando las deudas y reparando el daño ocasionado por el default de 2019. “Estamos orgullosos de poder devolverle a la empresa el brillo y el protagonismo que supo tener”, señalaron.
La medianoche de este viernes marca el cierre del plazo para presentar adhesiones. Grassi compitió con la alianza integrada por Molinos y Dreyfus, que se sumó en el tramo final.
Todo indica que, tras años de incertidumbre, Vicentin quedará finalmente bajo control nacional, con el grupo Grassi al frente de una nueva etapa para una de las mayores agroexportadoras del país.
