Un hecho que pudo haber terminado en tragedia tuvo un final feliz gracias a la rápida intervención del veterinario Miguel Olobardi, quien logró salvar la vida de una perrita comunitaria que fue mordida por una yarará en la zona del arroyo San Lorenzo, sobre el río, en inmediaciones de la barquita.
El episodio ocurrió el viernes pasado, cerca de las 20 horas, cuando un trabajador de la AFIP, que realizaba controles en el lugar, encontró al animal en grave estado. Al notar que tenía síntomas compatibles con una mordedura de serpiente, decidió llevarla inmediatamente al consultorio del profesional.
“Llegó con la picadura y todos los síntomas de las toxinas. Hicimos el tratamiento base y gracias a la unión y conexiones con los colegas conseguimos el suero antiofídico, lo aplicamos y al otro día se recuperó”, relató Olobardi.
El veterinario destacó la diferencia que marca contar con el antídoto a tiempo: “La diferencia entre el tratamiento que se hace sin suero y con suero es realmente mágica. Los sueros no son caros, están alrededor de 90 a 100 mil pesos, y deberían tenerlos todos quienes van a pescar, van a la isla o los cazadores. No es plata cuando se trata de salvar una vida”, reflexionó.
Olobardi explicó además que los sueros actuales no requieren cadena de frío, por lo que pueden transportarse fácilmente: “Hoy se pueden llevar sin frío, y eso facilita muchísimo las cosas en lugares alejados o en actividades al aire libre”.
Ante el gesto solidario del hombre que rescató a la perrita, el veterinario contó: “No se le cobró ningún gasto, solamente el suero a este señor. Como contribuyó con algo, nosotros lo ayudamos por otro lado”, expresó.
Gracias a la atención inmediata y al uso del suero, la perrita se recuperó completamente al día siguiente y volvió a su entorno habitual.
El hecho sirve de recordatorio sobre la importancia de contar con suero antiofídico en zonas rurales o ribereñas, especialmente durante los meses cálidos, cuando las serpientes venenosas, como las yararás, son más activas.
El médico veterinario concluyó con un mensaje de prevención: “Hay que estar preparados. Estos casos pasan seguido, y tener un suero a mano puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, tanto de una persona como de un animal”.
