
A pocos días de que venza la conciliación obligatoria, fijada para el próximo 17 de junio, la negociación salarial entre el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y las cámaras empresarias del sector se encuentra en un escenario de máxima tensión.
Desde la perspectiva empresarial, calificaron como "exagerado" el pedido de aumento del 20% solicitado por los sindicatos, sugiriendo que la demanda funciona más como una herramienta para forzar una medida de fuerza que como un intento real de acercamiento. Según el titular de CIARA, las empresas del sector han otorgado un anticipo de mejora salarial del 13,8% frente a una inflación del 14,7%, con el compromiso de ajustar la diferencia mes a mes para asegurar que "nadie pierda capacidad adquisitiva".
El conflicto coincide con un período de alta actividad agrícola en la región, caracterizado por una campaña de trigo que ya aportó 14 millones de toneladas a las terminales portuarias, sumado a niveles de producción récord en maíz y un desempeño favorable en la cosecha de soja.
De concretarse la huelga, la paralización afectará a transportistas, acopios, cooperativas y productores. Asimismo, el impacto de una eventual parálisis del Gran Rosario -nodo agroexportador clave a nivel global- trasciende las fronteras locales. Esta inestabilidad arriesga a que las terminales locales pasen a ser consideradas bajo la categoría de "puerto sucio" o no confiable, afectando la credibilidad comercial de la Argentina en el largo plazo y poniendo en riesgo el financiamiento indirecto que el desarrollo portuario provee a comunas y ciudades vecinas como San Lorenzo y Timbúes en materia de obras, salud y educación.
