El gobernador dejó abierta la puerta a un acuerdo con La Libertad Avanza para 2027. Referentes socialistas ya expresaron su rechazo a compartir un espacio con los libertarios, pero el avance de los acercamientos plantea una pregunta: ¿alcanzan las declaraciones o llegó el momento de una posición política más firme dentro de Unidos?
Maximiliano Pullaro volvió a poner sobre la mesa una posibilidad que incomoda a uno de los principales socios de su gobierno. Consultado este martes sobre un eventual acuerdo electoral con La Libertad Avanza, el gobernador sostuvo que quienes acompañen el modelo santafesino tienen «las puertas abiertas» y agregó que la definición se verá el año próximo.
No anunció una alianza ni confirmó negociaciones formales. Pero tampoco cerró la puerta a un entendimiento con el espacio que conduce Javier Milei. Y esa sola posibilidad merece un debate profundo dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe, en especial en el Partido Socialista.
Pullaro definió a Unidos como un frente provincial que no es ideológico y que busca resolver los problemas de la gente. Sin embargo, las decisiones políticas no son neutrales: detrás de cada alianza hay ideas sobre el Estado, la educación, la salud, el trabajo, la producción y los derechos de la ciudadanía.
Presentar esas diferencias como una cuestión secundaria equivale a vaciar de contenido la discusión pública. Gobernar implica resolver problemas concretos, desde luego, pero también elegir cómo hacerlo, a quiénes proteger y qué intereses se representan.
El socialismo santafesino tiene una trayectoria que le exige participar de ese debate con claridad. Durante décadas defendió la educación y la salud públicas, la ampliación de derechos, la igualdad de oportunidades y un Estado con responsabilidad frente a las desigualdades sociales. Resulta difícil conciliar esa tradición con un proyecto nacional que ha hecho del achicamiento del Estado una de sus principales banderas.
Sería injusto afirmar que nadie dentro del socialismo habló. La presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe, Clara García, rechazó en octubre una eventual incorporación de La Libertad Avanza a Unidos. En el mismo sentido se expresó el diputado nacional Esteban Paulón, quien consideró que socialistas y libertarios no tienen lugar en un mismo espacio político provincial.
Pero esas definiciones conviven con un gobernador que insiste en mantener abierta la puerta. Allí aparece el interrogante político de fondo: ¿qué hará el socialismo si Pullaro decide avanzar?
Una coalición plural puede reunir miradas diferentes y, de hecho, gobernar exige dialogar y construir acuerdos. Pero la amplitud también necesita límites reconocibles. De lo contrario, el frente corre el riesgo de convertirse en una herramienta electoral en la que todo se negocia y en la que los principios quedan subordinados a la conveniencia del momento.
La discusión no es menor para quienes votaron a Unidos y encontraron en el socialismo una garantía de equilibrio, sensibilidad social y defensa de derechos. Esas personas tienen derecho a saber si aquella identidad seguirá teniendo peso en las decisiones del frente o si quedará reducida a declaraciones cada vez que el rumbo lo marque otro.
Tampoco se trata de reclamar una ruptura automática ante cada diferencia. Se trata de exigir una posición colectiva, pública y sostenida: qué límites plantea el partido, qué políticas considera irrenunciables y cómo actuará si el principal dirigente de la coalición opta por un acercamiento electoral con el oficialismo nacional.
El socialismo ya expresó reparos. Ahora debe demostrar si tiene la voluntad y la capacidad política para hacerlos valer. Porque la coherencia no se mide solamente por lo que se dice cuando aparece una posibilidad incómoda, sino también por las decisiones que se toman cuando esa posibilidad comienza a acercarse.
