Imagen de posteo en Instagram de una las bandas de menores denunciadas por los vecinos
Tras el caso del hombre apuñalado que fue denunciado públicamente por su familia, un grupo de vecinos convocó a SINTESIS para contar otra versión del conflicto y describir una problemática que, según aseguran, lleva tiempo afectando al barrio. Hablan de ataques con gomeras, enfrentamientos entre grupos de adolescentes, amenazas y familias que temen salir de sus casas. También cuestionan la respuesta policial. Por razones de seguridad, se preservan las identidades de los denunciantes.
El reciente episodio de violencia en Puerto General San Martín, en el que un hombre resultó gravemente herido tras recibir una puñalada, puso en evidencia un conflicto que, según un grupo de vecinos de barrio Fátima, excede ampliamente ese hecho puntual.
Días atrás, SINTESIS publicó el testimonio de familiares del hombre herido, quienes denunciaron que el presunto agresor continuaba en libertad y que recibían amenazas. Ahora, un grupo de vecinos y vecinas decidió convocar a nuestro medio para ofrecer otra mirada sobre lo sucedido y, fundamentalmente, describir las condiciones en las que aseguran vivir desde hace tiempo.
Durante la entrevista, varios residentes relataron situaciones de violencia, intimidaciones, enfrentamientos entre adolescentes y ataques contra viviendas. Sus testimonios apuntan especialmente a integrantes de la familia que había realizado la denuncia pública anterior, aunque también describen una problemática más amplia que involucraría a grupos juveniles de distintos barrios.
Por razones de seguridad y ante el temor expresado por los entrevistados a sufrir represalias, SINTESIS decidió preservar sus identidades. Las declaraciones que se reproducen corresponden a distintos vecinos y vecinas que participaron de la entrevista.
Las acusaciones recogidas constituyen testimonios de los denunciantes y no implican que las responsabilidades atribuidas a determinadas personas hayan sido acreditadas judicialmente.
“Se hizo insostenible vivir así”
Una de las principales preocupaciones que expresaron los vecinos es la pérdida de tranquilidad en un barrio donde, según sostienen, muchas familias modificaron sus rutinas por temor a sufrir agresiones.
“Se hizo insostenible el vivir. O sea, por más que no seas el afectado, le apedrean la casa a tu vecino y la terminás ligando vos porque te rompen todo. Tenés que salir corriendo a entrar el auto”, relató una de las personas entrevistadas.
En ese contexto, los denunciantes señalaron a la familia del hombre apuñalado como protagonista de reiterados conflictos. Aseguran que algunos de sus integrantes, entre ellos menores de edad, participan de episodios de intimidación contra otros residentes.
“Ella muy inteligentemente manda a sus hijos, que son todos menores de edad, con gomeras. Entonces, van metiendo miedo y amenazas sobre todos los vecinos. Entonces, todos tenemos miedo”, afirmó una vecina, en referencia a la mujer que había brindado su testimonio en la publicación anterior.
Otro de los testimonios describió las consecuencias que esta situación tendría sobre la vida familiar.
“La gente deja de mandar a los chicos a la escuela porque ellos se paran afuera de la escuela y no les importa nada”, aseguró.
Según los entrevistados, algunas familias directamente evitan que sus hijos salgan solos, mientras que otras redujeron sus actividades en espacios públicos para no quedar expuestas a posibles enfrentamientos.
Bandas de adolescentes, gomeras y enfrentamientos cerca de una escuela
Los vecinos también describieron la existencia de grupos numerosos de adolescentes que, según sus testimonios, se identifican con distintos barrios de Puerto General San Martín y San Lorenzo.
“Las barras se identifican con los barrios. Está la barra de barrio Fátima, la de barrio norte de San Lorenzo, la de San Sebastián. Entonces, entre ellos se entran a pelear después, se provocan. Y en el medio, los vecinos”, relató una de las personas entrevistadas. Según afirmaron, estos grupos estarían integrados por unos 20 a 25 adolescentes cada uno.
Uno de los episodios que recordaron habría ocurrido en inmediaciones de la Escuela Nº 328, donde se habría producido un enfrentamiento con gomeras y elementos metálicos utilizados como proyectiles.
“Una vez hubo un suceso afuera de la escuela 328. Se pusieron ahí afuera de la escuela y se empezaron a tirar con gomeras. A una mamá le pegaron en la mano. Después vos veías a las otras mamás cubriendo a sus hijos porque eran gomerazos para todos lados, con tuercas”, contó una vecina.
El mismo testimonio agregó que algunos adolescentes buscaron refugio en el Centro de Salud. “Después se corrían entre ellos, hasta que un par de chicos se tuvieron que meter dentro del Centro de Salud Catalina Salomón a cubrirse ahí para que no les hagan nada”.
Los entrevistados también mencionaron un enfrentamiento ocurrido en la plaza de barrio Fátima, donde habría intervenido personal policial.
“Una vez se enfrentaron entre bandas en la plaza de barrio Fátima. Fue la Policía y los agentes los corrían para un lado y para el otro y no los podían agarrar porque son como hormigas. Le rompieron todo el patrullero a la Policía”, relató uno de los vecinos.
Según los denunciantes, la participación de menores de edad genera dificultades para detener los conflictos y alimenta entre los residentes una sensación de impunidad.
El conflicto con la familia del hombre apuñalado
La entrevista también abordó directamente el episodio que motivó la primera publicación de SINTESIS.
Los vecinos cuestionaron la versión ofrecida por familiares del hombre herido y sostuvieron que existen antecedentes de conflictos que, a su entender, deben ser considerados para comprender el contexto de violencia.
Según sus declaraciones, en una vivienda vinculada a esa familia funciona un espacio recreativo con mesas de pool, donde se reunirían adolescentes y jóvenes. “Todos los fines de semana hay problemas. Ahí se vende alcohol, hay sustancias, hay consumo, hay de todo ahí”, sostuvo una de las personas entrevistadas.
Los entrevistados también cuestionaron la conducta que atribuyen a la mujer que denunció públicamente las amenazas contra su familia.
“Si vos sos una mamá que supuestamente tenés miedo de que le hagan algo a tu hijo, tenés que meter a tu hijo adentro y decirle que no ande haciendo esas cosas. Ni robándole cosas a los menores de edad, ni tirándole piedras a los vecinos. Vos tenés que meter a tu hijo adentro, educar vos a tu hijo”, expresó una vecina.
Otra de las personas entrevistadas sostuvo que los conflictos continuaron incluso después de que el hombre resultara herido. “Ellos siguen incitando la violencia a pesar de que su papá está en estado grave. Porque vos fijate, lo internaron el sábado, y ellos el domingo amedrentaron a otro vecino”, afirmó.
Sobre la autoría del ataque con arma blanca, los vecinos reconocieron que desconocen quién lo cometió y cuáles fueron sus motivaciones.
“Muchos nos decían que puede ser un enfrentamiento entre bandas también. Hay de todo. Nadie puede decir por qué lo atacaron, porque hay de todo”, señaló una de las personas entrevistadas.
El dramático relato sobre un vecino que falleció tras un episodio de violencia
Uno de los testimonios más conmovedores de la entrevista estuvo relacionado con el fallecimiento de un hombre que, según los vecinos, había sufrido una situación de extrema tensión durante un ataque contra su vivienda.
“Este vecino estaba en su casa normal, comiendo a la noche. Llega la banda de esta gente y le empiezan a tirar a la casa con gomeras porque tienen un inconveniente con el hijo menor del hombre, supuestamente. Y le empezaron a tirar piedras”, relató una vecina.
De acuerdo con esa versión, el hombre intentó intervenir ante lo que estaba sucediendo. “El hombre quiso intervenir, pero sufrió un infarto y falleció al día siguiente. Ahora la señora quedó sola. Tiene que salir a trabajar porque tiene sus hijos”, agregó.
Pero, según los vecinos, la situación no terminó allí. Aseguran que la viuda también sufrió posteriormente un ataque contra su vivienda.
“El domingo a la noche la volvieron a atacar a la señora. O sea, a la viuda la atacaron a gomerazos. Le rompieron los vidrios. Y esa señora trabaja. Esa señora no tiene maldad, es una señora mayor. Toda la cuadra sabe qué pasó”, manifestaron.
“Vamos a la comisaría y no nos toman las denuncias”
Otro de los aspectos centrales de la entrevista fue el cuestionamiento al accionar de las autoridades y, especialmente, a la respuesta que los vecinos aseguran recibir cuando intentan denunciar los hechos.
Según relataron, uno de los residentes había acudido a la Municipalidad para plantear la problemática. “Un vecino fue a hablar a la Municipalidad con uno de los concejales por ese tema, antes del día del ataque, pero le dijeron que ellos no pueden intervenir”, señalaron.
También manifestaron su disconformidad con la atención que reciben en la Comisaría 5ª. “Vamos a la Policía, a la comisaría Quinta, y no nos toman las denuncias. Te tratan mal. Te chicanean. Para ellos es una denuncia más. Prefieren no intervenir”, aseguró una de las personas entrevistadas.
Los vecinos sostienen que existen reiteradas presentaciones por amenazas y daños, pero consideran que no se producen intervenciones capaces de frenar la violencia. “Y si ni ellos lo pueden controlar, imaginate qué nos queda para nosotros”, expresó uno de los denunciantes.
“Algunos quieren vender o cambiar sus casas”
La problemática, según los testimonios recogidos, también tiene consecuencias sobre el arraigo de las familias en el barrio.
“Muchos vecinos integramos un grupo en Facebook, Vecinos de Fátima, donde hay muchísimas quejas. Algunos quieren vender o cambiar sus casas, pero ¿quién les va a querer cambiar la casa? En todos lados se sabe lo que se vive acá”, manifestó una vecina.
Los residentes describieron situaciones de intimidación que incluirían ataques con gomeras y provocaciones mediante motocicletas.
“Lo que que la mujer del hombre apuñalado dice que le hacen es lo que sus hijos le hacen a los vecinos. Porque a todos los vecinos de la cuadra los tienen así, intimidados a gomerazos”, aseguró una de las entrevistadas.
También mencionaron que algunos jóvenes circulan frente a las viviendas produciendo fuertes explosiones con los escapes de las motos, una práctica conocida como “tirar cortes”.
“Produce un ruido igual al de un disparo. Y la gente no quiere salir. No quiere salir porque la mayoría de la gente por ahí son adultos, son personas mayores. El barrio cambió totalmente, no es un lindo lugar para vivir ahora”, expresó.
El temor de las familias y un episodio de hostigamiento a un niño con discapacidad
Hacia el final de la entrevista, los vecinos pusieron el foco en las consecuencias que la violencia tendría sobre los niños y adolescentes que viven en el sector.
“Lo lindo sería que un fin de semana tu hijo te diga: ‘¿Puedo salir a andar en bicicleta?’. Y que vos puedas decirle con tranquilidad a tu hijo: ‘Andá’. Andá o juntate a la plaza a tomar una coca”, reflexionó una de las madres.
También expresaron preocupación por presuntos robos y situaciones de humillación entre adolescentes, algunas de las cuales, según indicaron, se trasladarían a las redes sociales.
Uno de los relatos más dolorosos estuvo referido a un niño con discapacidad que habría sido víctima de hostigamiento.
“A un nene que tiene una discapacidad lo siguieron, lo molestaron y le escupieron la cara burlándose por tener una discapacidad. Ese chico empezaba a animarse a andar solo y ahora ya no quiere salir”, denunció una vecina.
El testimonio expone otra de las dimensiones del problema que describen los residentes: el impacto emocional y social que las agresiones y amenazas pueden tener sobre quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Un pedido de intervención y una responsabilidad que, aseguran, comienza en las familias
Consultados sobre las posibles soluciones, los entrevistados coincidieron en que es necesaria una mayor intervención de las autoridades, pero también señalaron la responsabilidad de los adultos frente a las conductas de sus hijos.
“Los padres son los que tienen que frenar esto. Porque ellos son menores de edad. Los padres tienen que frenar a los hijos”, expresó una de las vecinas.
Otra agregó: “Nosotros como papás tenemos que poner un límite. Si mi hijo te está molestando, yo voy a ir a tu casa y te voy a pedir disculpas”.
Más allá de las acusaciones dirigidas contra personas determinadas, el denominador común de los testimonios fue el temor a que la violencia continúe escalando y termine provocando nuevas víctimas.
“Ya no sabemos si tiene solución esto, lamentablemente”, resumió una de las personas entrevistadas.
El reclamo que atraviesa las distintas voces recogidas es, en definitiva, el de recuperar una convivencia que los vecinos aseguran haber perdido: poder salir a la vereda, enviar a sus hijos a la escuela y transitar las calles del barrio sin miedo.
