
El reconocido comunicador del Cordón Industrial falleció luego de permanecer internado en Terapia Intensiva en Rosario, donde había sido operado de urgencia por una grave complicación intestinal. En las últimas horas había experimentado una leve mejoría, aunque su estado continuaba siendo reservado. Su muerte provocó una profunda consternación, particularmente entre colegas y trabajadores de los medios de comunicación de la región.
El periodista Alejandro Perea, reconocido por su extensa trayectoria en los medios de comunicación del Cordón Industrial, falleció este viernes luego de varios días de permanecer internado en estado delicado en la Unidad de Terapia Intensiva del Sanatorio Plaza de Rosario.
Según pudo conocerse, el deceso se produjo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio, mientras continuaba bajo cuidados intensivos tras haber sido sometido a una intervención quirúrgica de urgencia por una grave complicación intestinal.
La noticia causó una profunda conmoción en San Lorenzo y diferentes localidades de la región, particularmente en el ámbito periodístico, donde Perea había construido a lo largo de los años fuertes vínculos profesionales y personales.
Su fallecimiento se produjo cuando en las últimas horas se habían registrado algunas señales de mejoría dentro de un cuadro que, de todos modos, continuaba siendo reservado y requería permanente atención médica.
Durante buena parte de su trayectoria, Perea desarrolló su actividad profesional en distintas emisoras de radio de la zona y, especialmente en Televisión Regional de San Lorenzo, donde participó de distintos espacios periodísticos y se convirtió en un comunicador ampliamente conocido por las audiencias del Cordón Industrial.
En los últimos tiempos continuaba ejerciendo la profesión desde FM Punta Quebracho, al frente de un programa de información general que mantenía su vínculo cotidiano con la actualidad de la región.
La confirmación de su muerte comenzó rápidamente a multiplicar las expresiones de dolor y despedida entre colegas, amigos, instituciones, dirigentes y vecinos que lo conocieron durante sus años de actividad periodística.
Una descompensación, una operación de urgencia y varios días de lucha
El grave cuadro de Alejandro Perea había comenzado el martes 18 de agosto, cuando fue trasladado por un familiar al Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo.
Según explicó posteriormente el director médico del establecimiento, Andrés Lanaro, Perea ingresó a las 8.40 con un importante estado de excitación psicomotriz, desorientación y dificultades para verbalizar. Fue alojado inmediatamente en el shock room, donde permaneció bajo monitoreo durante aproximadamente seis horas.
Durante su permanencia en el hospital se le practicaron análisis clínicos y un electrocardiograma y se indicó una tomografía axial computada. De acuerdo con la explicación oficial, este último estudio no pudo realizarse debido al estado de excitación y los movimientos involuntarios que presentaba el paciente.
Una vez que los profesionales consideraron que se encontraban dadas las condiciones para realizar el traslado de manera segura, Perea fue derivado a un establecimiento de mayor complejidad en Rosario.
Ya en el Sanatorio Plaza, los estudios determinaron la existencia de una grave complicación intestinal, por la que debió ser sometido a una intervención quirúrgica de urgencia. Posteriormente quedó internado en Terapia Intensiva, sedado y con asistencia respiratoria mecánica.
El caso generó además una controversia pública a partir de cuestionamientos surgidos desde el entorno del periodista acerca de los tiempos y procedimientos de la atención que había recibido inicialmente en San Lorenzo.
Frente a esas críticas, Lanaro ofreció una conferencia de prensa en la que sostuvo que “no hubo demora en la atención” y aseguró que Perea había ingresado directamente al shock room y permaneció allí monitoreado permanentemente por los equipos médico y de enfermería.
El director también explicó que el traslado no podía concretarse antes debido a los riesgos que implicaba movilizar al paciente en las condiciones en las que se encontraba y señaló que previamente debían estabilizarlo.
En medio de aquella situación, la familia había pedido concentrar las energías en la recuperación de Alejandro. El último parte difundido por sus allegados daba cuenta de pequeñas señales de mejoría, entre ellas una disminución de la fiebre, aunque advertía que su estado seguía siendo grave y que era necesario aguardar su evolución.
Finalmente, y pese a esa leve evolución favorable experimentada durante las últimas horas, Alejandro Perea falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
Su muerte enluta al periodismo regional y deja un profundo pesar entre quienes compartieron con él redacciones, estudios, micrófonos y coberturas durante una extensa trayectoria dedicada a contar diariamente la realidad del Cordón Industrial.
