Imagen ilustrativa: el impacto de una poda severa sobre lapachos en flor próximos al tendido eléctrico.
La Municipalidad aclaró que los trabajos realizados no estuvieron a cargo de su personal ni de contratistas. Las intervenciones se efectuaron en plena floración para despejar líneas de media tensión.
La Municipalidad de San Lorenzo se desligó de la poda realizada sobre varios lapachos ubicados en determinados sectores de barrio Díaz Vélez, una intervención que generó inquietud entre vecinos por el fuerte impacto provocado sobre los ejemplares en plena época de floración.
Mediante un comunicado oficial, el Ejecutivo local aclaró que los trabajos no fueron ejecutados por empleados municipales ni por empresas contratadas por el municipio. Según informó, la tarea estuvo a cargo, de manera “directa e independiente”, de la Empresa Provincial de la Energía (EPE).
La poda respondió a los protocolos utilizados por la distribuidora eléctrica para despejar las líneas de media tensión y evitar que las ramas entren en contacto con cables energizados, una situación que puede provocar cortocircuitos, descargas eléctricas o incendios.
La EPE cuenta con facultades para intervenir sobre la vegetación que afecta o amenaza el tendido eléctrico, con el objetivo de garantizar tanto la seguridad pública como la continuidad del suministro. Sin embargo, el momento elegido y la magnitud de los cortes despertaron cuestionamientos por sus consecuencias estéticas y biológicas.
Desde el municipio señalaron que comparten “la inquietud de los vecinos ante el impacto estético y biológico causado a los ejemplares en plena época de floración”. La aclaración procura, además, establecer responsabilidades frente a una intervención que había sido atribuida inicialmente por algunos vecinos a las cuadrillas municipales.
Ante lo ocurrido, la Municipalidad anunció que formalizará un reclamo ante las autoridades de la EPE. El planteo exigirá que las futuras tareas preventivas de despeje de líneas sean planificadas conjuntamente con los equipos técnicos municipales responsables del arbolado urbano.
La intención, según expresó el gobierno local, es establecer una coordinación que permita compatibilizar dos objetivos necesarios: preservar en la mayor medida posible la flora urbana y, al mismo tiempo, evitar que el crecimiento de las ramas comprometa las instalaciones eléctricas o represente un riesgo para la población.
El episodio vuelve a poner en discusión la necesidad de que las intervenciones sobre el arbolado público cuenten con criterios técnicos coordinados, en especial cuando afectan ejemplares de alto valor paisajístico y se realizan durante la floración. La seguridad eléctrica constituye una prioridad, pero su protección no debería excluir una planificación adecuada para reducir daños innecesarios sobre el patrimonio natural de la ciudad.
