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Pescadería El Nono: tres robos y $6,5 millones en reparaciones

Pescadería El Nono: tres robos y $6,5 millones en reparaciones

 

Félix Raúl Pangaro, propietario del tradicional comercio, relató que sustrajeron caños de cobre de los equipos de refrigeración en tres oportunidades. Según su testimonio, la Policía aprehendió a un sospechoso durante el último episodio.

 

La pescadería El Nono de San Lorenzo sufrió tres robos de caños de cobre de sus instalaciones frigoríficas en pocos días. Su propietario, Félix Raúl Pangaro, contó que los hechos afectaron el funcionamiento de las cámaras y las bateas refrigeradas, además de provocar daños eléctricos. Para reparar las instalaciones y recuperar la refrigeración, debió afrontar un gasto que estimó en 6,5 millones de pesos.

El comerciante relató que el primer episodio ocurrió durante una madrugada, entre las 3.30 y las 4. Los intrusos cortaron y sustrajeron cañerías ubicadas sobre las cámaras frigoríficas. Un vecino escuchó ruidos y, cuando salió a observar qué sucedía, alcanzó a ver a un hombre que se alejaba con una bolsa.

La consecuencia del robo quedó en evidencia al comenzar la jornada: los equipos habían dejado de enfriar. Fue necesario reemplazar las piezas sustraídas y reparar el sistema para restablecer su funcionamiento.

 

Sin embargo, el miércoles siguiente, después de haber realizado esos trabajos, el comercio volvió a sufrir un hecho similar. En esa oportunidad también resultaron afectadas las instalaciones destinadas a los productos congelados, lo que obligó a realizar nuevas reparaciones.

El tercer episodio ocurrió el sábado posterior. Según Pangaro, una vecina escuchó ruidos y la Policía intervino. El comerciante sostuvo que un sospechoso se escondió en un inmueble situado a media cuadra y fue aprehendido allí.

Consultado sobre el perjuicio económico, el propietario calculó que necesitó “seis millones y medio de pesos” para que todo volviera a funcionar. Explicó que recuperar rápidamente la refrigeración era fundamental por el tipo de mercadería que comercializa.

Pangaro también aclaró que algunas versiones difundidas sobre el caso habían ubicado el robo en una vivienda, cuando los hechos ocurrieron en la pescadería.

“Era acá, en la pescadería. Se robaron los caños de cobre”, señaló, y agregó que también ocasionaron destrozos en la instalación eléctrica.