Noemí Vivas en la realización de una obra que, tras permanecer más de 40 años instalada, resultó destruida en un accidente vial
La reconocida artista plástica y escultora sanlorencina contó la historia de “Reflexiones”, la obra emplazada hace más de cuatro décadas en bulevar Urquiza y San Carlos que resultó destrozada tras el choque de dos vehículos. Explicó el complejo proceso utilizado para crearla y reclamó que se respete su propiedad intelectual ante una eventual restauración. “No la puede tocar otra persona”, advirtió.
La estatua que resultó seriamente dañada durante el siniestro vial ocurrido en la noche del sábado en la intersección de bulevar Urquiza y San Carlos no era simplemente un elemento ornamental del paisaje urbano. Detrás de la obra existe una historia de más de cuatro décadas, ligada a la formación artística de San Lorenzo y, particularmente, a la trayectoria de la artista plástica y escultora local Noemí Vivas, su autora.
En diálogo con SINTESIS, Vivas recordó que se trató de una obra surgida a partir de una iniciativa impulsada por Cecilia Curti de Guío, entonces directora de la Escuela de Cultura de San Lorenzo, quien había presentado un proyecto destinado a embellecer distintos espacios de la ciudad mediante expresiones artísticas.
La escultora explicó que por entonces se encontraba cursando el segundo año adultos de escultura en la Escuela Municipal de Arte, y que la posibilidad de llevar una de sus creaciones al espacio público representaba algo particularmente significativo. “Era un gran privilegio que nuestra escultura fuera a adornar una calle de nuestra ciudad, enriquecerla con una obra de arte”, recordó.
La pieza fue posteriormente donada y recibida formalmente por la Municipalidad mediante un decreto, para luego ser emplazada en el lugar donde permaneció durante más de cuatro décadas. En esa oportunidad, también fueron donadas (y luego también emplazadas, respectivamente, en la misma esquina de Urquiza y San Carlos y en Urquiza y San Martín), las esculturas “Regazo”, de Sulema Breascacín; y “De Nuestra Tierra”, Rita Molina, ambas alumnas de la misma escuela de arte.
“Reflexiones”, una obra nacida de la paciencia y la pasión
Vivas recordó que la escultura recibió el nombre de “Reflexiones” y fue colocada en 1979, coincidiendo con el Año Internacional del Niño.
Pero además de su valor histórico y afectivo, la obra tuvo para su autora una particular importancia artística, ya que fue la primera que realizó utilizando una técnica que requería un extenso y complejo proceso de elaboración.
Según explicó, inicialmente fue modelada en barro cerámico y posteriormente se aplicó un procedimiento mediante moldes. La pieza fue dividida en secciones y se confeccionaron “alrededor de cien moldes” de yeso. Luego, esos moldes volvieron a unirse y fueron rellenados con el material definitivo: cemento blanco con marmolina. Finalmente, las diferentes partes fueron ensambladas “como un rompecabezas” sobre una estructura de hierro.
“Es un proceso lento, de mucha paciencia y de mucha pasión por el trabajo”, describió Vivas. Por esa razón, expresó su pesar por lo sucedido durante la noche del sábado: “Es una pena que un trabajo de esta naturaleza sea destruido”.
La escultora señaló además que no se trata del primer daño sufrido por “Reflexiones”. Tiempo atrás, recordó, la pieza había sido vandalizada y sufrió roturas en distintos sectores, aunque en aquella oportunidad pudo ser restaurada. “Esa escultura tiene mucho tiempo de elaboración, la pasión de ese momento de juventud y de que una obra nuestra fuera a embellecer una calle de nuestra ciudad”, expresó.
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El pedido de Vivas: que se respete la autoría de la obra
Consultada sobre la posibilidad de ser convocada por el municipio para intervenir en una eventual reparación, Vivas sostuvo que ha transcurrido muy poco tiempo desde el accidente vial de la noche del sábado, aunque consideró que deberían comunicarse con ella.
La artista fundamentó su planteo en que existe documentación municipal relacionada con la obra y, fundamentalmente, en la necesidad de respetar la propiedad intelectual de quien realizó una creación artística. “Hay un decreto que me autoriza a que en ese lugar esté una escultura mía. Indudablemente no la puede tocar otra persona”, sostuvo.
En ese sentido, Vivas recordó una experiencia que calificó como “muy desagradable” con otra de sus obras emplazadas en San Lorenzo: la escultura de San Francisco de Asís, ubicada en la esquina de avenida San Martín y avenida del Combate.
Según cuestionó, aquella pieza fue restaurada sin su participación y el resultado alteró sustancialmente la obra original. “Quedó una monstruosidad. No tiene nada que ver con el original; le han cambiado las manos, la cabeza”, lamentó.
Vivas consideró que aquella intervención constituyó “un poco, una falta de respeto”, aunque señaló que prefiere atribuir lo sucedido a “una especie de ignorancia con respecto a lo que es la propiedad intelectual de un trabajo”.
Incluso recordó que en su momento había ofrecido realizar nuevamente la escultura y conversar sobre las alternativas posibles, pero su propuesta no prosperó. “Es lamentable que ese trabajo haya sido arruinado prácticamente, un desastre”, expresó.
Por eso, ante la destrucción sufrida ahora por “Reflexiones”, insistió en que cualquier decisión sobre una eventual reconstrucción o restauración debería contemplar necesariamente sus derechos como autora. “Realmente no pueden tocar un trabajo que es propiedad intelectual de quien lo realizó”, remarcó.
La escultura de San Francisco de Asis, originalmente realizada por Noemí Vivas que fue restaurada sin su participación
“Jamás cobré un peso por ninguna escultura”
La artista también hizo especial hincapié en otro aspecto de su vínculo con el patrimonio artístico de San Lorenzo: aseguró que todas las esculturas de su autoría emplazadas en espacios públicos de la ciudad fueron entregadas gratuitamente.
“Todas las esculturas que están en la ciudad que realicé han sido donadas. Jamás cobré un peso por ninguna escultura”, enfatizó.
Vivas atraviesa, además, un momento particular en su trayectoria. Durante la entrevista reveló que está desinstalando su taller de San Lorenzo con la intención de cerrarlo, en medio de las dificultades que, según describió, atraviesan actualmente quienes desarrollan actividades artísticas y culturales. “Es un momento muy difícil para el arte, la cultura y para poder vivir de nuestra pasión o de nuestro talento, como se lo quiera llamar”, señaló.
Así, el accidente ocurrido el sábado por la noche no sólo dejó como saldo daños materiales. También volvió a poner en primer plano una obra nacida hace más de cuatro décadas, cuando una joven estudiante de escultura tuvo la oportunidad de dejar una creación propia en las calles de su ciudad. Una pieza realizada mediante un paciente trabajo artesanal, donada a San Lorenzo y que, para su autora, forma parte de una historia artística que merece ser preservada respetando su concepción original.
