Mauricio Brizuela, en la reunión mantenida en la CGT Nacional con el co-secretario general, Jorge Sola
El líder sindical analizó el inminente cierre de la planta de caucho sintético de Pampa Energía, criticó duramente la inacción del gobierno provincial y confirmó una agenda de alianzas estratégicas que incluye a la CGT Nacional y a los trabajadores de FATE.
Con el fantasma de los despidos acechando a casi 200 familias, EL secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU), Mauricio Brizuela, dejó en claro que la crisis no es un hecho aislado, sino el resultado de un modelo económico que asfixia a la industria nacional.
La planta de caucho sintético de Pampa Energía, una de las cinco unidades productivas del complejo, se encamina al cierre, dejando a 130 trabajadores dispensados y sumidos en la incertidumbre. Según Brizuela, la empresa había advertido sobre sus dificultades financieras desde finales del año pasado, pero las soluciones nunca llegaron.
El dirigente identificó factores económicos clave que han precipitado esta crisis, y enumeró al actual modelo económico que favorece las importaciones en detrimento de la producción local; un tipo de cambio que encarece los insumos; cuestiones impositivas y aranceles de exportación que degradan la competitividad; y la falta de infraestructura energética básica, como la provisión de gas natural para el cordón industrial santafesino.
"Somos parte de un entramado industrial. Pampa Energía es un eslabón de esa cadena que está crujiendo ya hace un tiempo. Ahora nos toca a nosotros, pero esto es algo que se viene viendo con un modelo económico", sentenció Brizuela en declaraciones al streaming "Estado de Inocencia".
En la misma entrevista el titular del SOEPU apuntó contra el gobernador Maximiliano Pullaro, el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Producción de Santa Fe. Desestimó las declaraciones del secretario de Trabajo, Julio Genesini, y del ministro Roald Báscolo, quienes hablaron de "preservar los puestos o buscar reubicaciones".
Para ilustrar su descontento, Brizuela recordó el cierre de la empresa Dow ocurrido hace dos años, donde de un total de 120 trabajadores que perdieron su empleo, solo 3 fueron reinsertados. "¿Por qué no le buscaste reubicación a los compañeros de Dow hace dos años? Ninguno tuvo resultado positivo", reclamó, exigiendo al gobernador de Santa Fe que defienda a la industria petroquímica con la misma fuerza con la que defiende al sector agroexportador.
Alianzas sindicales: FATE y el respaldo de la CGT
Ante la falta de respuestas a nivel provincial, el SOEPU comenzó a tejer alianzas de alcance nacional. Brizuela confirmó una reciente reunión en Buenos Aires con Jorge Solá, referente de la CGT Nacional, para articular fuerzas técnicas y gremiales.
Además, anunció un encuentro clave en la sede del sindicato en San Lorenzo donde este viernes recibirán a trabajadores y dirigentes de FATE, encabezados por Alejandro Crespo, para unificar reclamos, dado que ambas empresas pertenecen a la misma cadena de valor del caucho.
También adelantó que se realizará una asamblea del SOEPU para definir los pasos a seguir junto a los trabajadores afectados e informó que el próximo lunes 3 de agosto se llevará a cabo una nueva reunión en el Ministerio de Trabajo.
Indemnizaciones vs. trabajo de calidad
Consultado sobre las versiones que indican que Pampa Energía garantizará el pago de indemnizaciones superiores a las exigidas por ley (entre un 15 y un 20 por ciento extra, más un año de obra social), Brizuela fue tajante. Aclaró que los salarios de julio y agosto están asegurados, pero subrayó que el objetivo del sindicato no es negociar salidas, sino mantener los empleos.
"La indemnización está asegurada; estas no son empresas con problemas económicos reales, de hecho reconvierten sus ganancias en el RIGI en otras provincias. Pero el trabajador quiere levantarse temprano, tener su salario a fin de mes. Queremos que tengan trabajo", concluyó.
El dirigente finalizó remarcando el severo daño psicológico que sufren los trabajadores y sus familias al enfrentarse a la pérdida de empleos de calidad, advirtiendo que "cada puesto de trabajo que se pierde en el cordón industrial, no se vuelve a recuperar".
