
Kilómetros de demora, transportistas agotados y una infraestructura que cruje. La llegada de la cosecha gruesa vuelve a exponer las falencias de un sistema que prometía agilidad y hoy solo ofrece estancamiento.
Lo que debía ser una aceitada maquinaria logística para el ingreso a terminales portuarias se convirtió, desde la noche de ayer, en una postal del caos. La Autopista Rosario-Santa Fe presenta filas interminables de camiones que se extienden por kilómetros, mientras la Policía Vial intenta administrar un flujo vehicular que ya desbordó cualquier previsión.
El "Stop 5.0" bajo la lupa
A pesar de las promesas oficiales sobre la implementación del nuevo sistema Stop 5.0, diseñado teóricamente para ordenar los turnos y evitar las aglomeraciones, la realidad en la traza cuenta una historia diferente.
Los transportistas denuncian que el sistema no logra absorber el volumen de unidades. La Seguridad Vial se ve obligada a detener camiones en plena calzada para evitar el colapso total de los accesos, generando un efecto acordeón que pone en riesgo la seguridad de los autos particulares.
"Son los mismos problemas de siempre con un nombre nuevo. Nos dicen que el sistema va a agilizar, pero pasamos la noche arriba del camión sin movernos un metro", comentó indignado un chofer retenido a la altura de San Lorenzo.
Timbúes: El embudo de "La Paloma" y Renova
El epicentro del conflicto se traslada también a los caminos internos. Desde la madrugada, el reporte de los camioneros es unánime respecto al colapso total en el ingreso al camino "La Paloma", en jurisdicción de Timbúes.
La situación no es mejor en el circuito hacia la planta de Renova, donde el movimiento de cereal quedó prácticamente estancado. La falta de banquinas adecuadas y la saturación de las playas de estacionamiento privadas terminan volcando el excedente de unidades a las rutas, convirtiendo la región en un estacionamiento a cielo abierto.
Un problema estructural sin solución a la vista
La recurrencia de estas fallas deja en claro que la solución no es solo digital. Mientras el sistema Stop 5.0 sigue dando muestras de insuficiencia, la infraestructura vial de la zona portuaria más importante del país continúa operando al límite.
Para los vecinos de las localidades de la zona y los miles de trabajadores que transitan la autopista, la jornada de hoy vuelve a ser una prueba de paciencia en medio de un desorden que, lejos de solucionarse, parece profundizarse con cada campaña.
