Lunes, 10 Julio 2017 00:00

La dos caras de la moneda

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Parecería, solamente parecería, por ahora, que la lucha prometida contra el narcotráfico está siendo llevada a cabo con eficacia. Por lo menos así lo indican las últimas novedades respecto a procedimientos realizados por las fuerzas de seguridad.

La desarticulación de algunas bandas, la caída, por ejemplo, del capo narco de la villa 1.1.14 en Buenos Aires, la detección de inmensos cargamentos de drogas, la detección de avionetas y la caída de una ellas en pleno vuelo de narcotráfico, demuestran que las tareas de inteligencia y las investigaciones judiciales apuntan a terminar con la impunidad de estas bandas que terminan generando, también, vientos de inseguridad con su cultura de la violencia.

Faltaría apuntar al complejo entramado del lavado del dinero proveniente de esta actividad ilícita (como la de otras actividades similares y por supuesto de la corrupción), que involucra a muchas inversiones inmobiliarias y de otros negocios, que son el sostenimiento de una estructura impune cuyo vértice principal suele ser el del poder político, porque ya sea por acción o por omisión (es decir por delincuentes o por ineptos), fomentan y permiten todo un sistema que termina corrompiendo a la sociedad y generando más miseria y menos posibilidades de crecimiento para una mejor calidad de vida.

También es bueno agregarle a esta estadística la caída de uno de los personajes más implicados en la eterna trama de la vida por izquierda, a la que tan acostumbrados estamos y a la que nos cuesta tomar consciencia de su perniciosa influencia. Y es la detención de Castillo, el zar de “la Salada”, esa enorme feria de “lúmpenes vendedores” que fagocitan a los comerciantes que están asfixiados por los altos impuestos. 

Si Argentina recupera el respeto a las leyes y a la cultura de trabajo podremos creer que hay una salida a nuestros laberintos de crisis permanente.

Por ahora solo vemos reflejos, pequeñas luces que titilan, que nos lleva a pensar que existe una posibilidad de solución a nuestros problemas. 

Pero como toda realidad, como si fuera una moneda, la otra cara está representada por los aumentos de tarifas, la desocupación, el cierre de actividades industriales y esa maldita costumbre que tienen todos los gobiernos de presionar con impuestos que obstaculizan el normal funcionamiento del libre ejercicio de la libertad de empresa.

 

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César Ríos

Director editor Diario Síntesis.

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