César Ríos

Nosotros y la naturaleza

0
0
0
s2smodern

Desde las antiguas culturas hasta nuestro presente siempre hubo seres humanos dispuestos al cuidado del medio ambiente. Es más, en la antigüedad las sociedades vivían en una comunión estrecha con la naturaleza, respetando los ciclos y hasta identificando a la naturaleza con potestades divinas, las cuales dispensaban males o bondades, de acuerdo al comportamiento social. Con el correr de los siglos las conductas respecto a la naturaleza no variaron demasiado, salvo el destrozo generado por las guerras en los ambientes naturales, en general los efectos contaminantes de las personas no pasaban de simples detalles que no influenciaban en la salud del medio ambiente. Recién a partir de la revolución industrial la contaminación comenzó a adquirir una gravedad inusitada. Y aunque un grupo de científicos presentó un estudio de rastros de metano generados por la presencia humana desde hace 2000 años, gas que produce el efecto invernadero, hay que tener en cuenta la presencia humana como parte de la naturaleza. 

La fuerte tendencia es poner en el centro al ser humano y que todo efecto de contaminación produce un peligro para el medio ambiente, cuando en realidad es la naturaleza la que finalmente decidirá ese destino. Si somos parte de la naturaleza y nuestras actividades contaminan, quizás sea parte del juego, incluso hasta de las más peligrosas contaminaciones que podamos desencadenar. Porque al final, la naturaleza se volverá contra nosotros y la Tierra se sacudirá y nos expulsará como partículas molestas. 

De hecho, si no contamináramos, si fuéramos seres pacíficos y respetuosos del medio ambiente, la misma naturaleza tiene sus berrinches que nos pondrían al borde la extinción o de la extinción misma. Por ejemplo, si algunos volcanes entraran en erupción, producirían nubes tóxicas que matarían el 80 % de la población mundial, y luego, por efecto de esas mismas nubes, los rayos solares no llegarían a la superficie de la Tierra y seguiría extinguiendo especies. También podríamos considerar toda clase de ambientes en el universo, la mayoría de los cuales se presentan como un verdadero infierno para la vida terrestre. 

El temor es y debe ser nuestro, pues el daño que podamos hacerle al medio ambiente es insignificante para la naturaleza, que tiene sus propias leyes eternas e inmutables.

 

 

Redes y newsletter

© 2018 Diario Síntesis. Todos los derechos reservados.Desarrollo: Pencillus

Buscar