Santiago García

Santiago García

Política

Los gobiernos socialistas en la provincia de Santa Fe, que ya van por su tercer período (Binner, Bonfatti, Lifschitz) han agrandado exponencialmente la superestructura de gobierno, con reformas en apariencia “modernizadoras” que pretenden “descentralizar” y “desburocratizar” la gestión, pero que principalmente implican más cargos, nombramientos y  engrosamiento de la estructura política partidaria rentada. Tal es el caso del Ministerio de Educación, que aumentó exponencialmente su estructura sin que ello se traduzca en más eficiencia. Según lo publicado en la Nómina de autoridades en el Portal santafe.gov.ar, actualmente este Ministerio tiene 3 Secretarías, 7 Subsecretarías y 26 Direcciones provinciales. Muchos de estos cargos se inician como “Coordinaciones” (coordinadores y facilitadores es lo que sobra en la gestión socialista) y alcanzan el rango de Dirección provincial rápidamente sin sumar eficiencia. Tal es el caso de la Dirección provincial de Programas Socioeducativos, que tiene bajo su órbita a la educación hospitalaria y domiciliaria, que en este último año, casi no ha podido dar respuesta a los establecimientos que la solicitaron.  Otro claro ejemplo de reclutamiento de militancia socialista como facilitadores del Programa de formación docente continua “Escuela Abierta”, financiado por la Nación con el programa “Nuestra Escuela”. Si uno pega un vistazo a la estructura política ministerial llama la atención que hay una Dirección  provincial de Formación Docente Continua (a cargo de la Lic. Marta Díaz, jubilada como Delegada de la Regional VI), pero este programa de formación docente continua, precisamente está implementado por fuera de esta Dirección provincial con personas que provienen, en su mayoría, de ámbitos alejados de las escuelas ¿Serán parte de la “grasa militante socialista”? 

Otro ejemplo de este modus operandi es el de las reorganizaciones de establecimientos educativos. La Regional VI del Ministerio de Educación, ha tomado la modalidad de intervenir la dirección de las escuelas cuando detecta “irregularidades” o “conflictos” de variada índole.  Los períodos de “reorganización”, según la normativa vigente, no debe superar los dos años, aunque muchas veces se exceden estos tiempos y, lo que es peor aún, no se llevan a cabo auditorías ni evaluaciones institucionales de estas intervenciones que fundamenten su continuidad o que den por terminado el proceso. Tal es el caso de la Escuela Primaria Nº 550 de Granadero Baigorria, en la que el cese de la reorganización se dio en el mes de abril de este año, de un modo súbito: un día viernes el equipo directivo reorganizador levantó campamento casi sin tiempo para despedirse de docentes, alumnos y familias de la comunidad educativa y el lunes siguiente se hizo cargo de la reorganización del Hogar Escuela de la misma ciudad. Situación que permite sospechar que ya no era necesaria la intervención en el inicio del ciclo lectivo 2016 de la escuela 550 y que, de todos modos, se sostuvo para no dejar sin trabajo a las interventoras hasta que se consiguiera otra institución para ubicarlas. Y esta rotación de los mismos equipos desde una escuela intervenida a otra por reorganizar, permite ubicar a personas que le son funcionales como si fueran las personas indicadas para cualquier institución, lo que levanta las sospechas que tiene más que ver con afinidad partidaria y favoritismo hacia la militancia socialista, que con idoneidad pedagógica o de gestión para el cargo. Una situación similar se ha dado en la Escuela Técnica N° 293 de Capitán Bermúdez, cuyo equipo directivo reorganizador fue reubicado luego de una experiencia normalizadora no muy exitosa en la Escuela Naval de Rosario y no hay hasta el momento una auditoría de su gestión,  que lleva casi dos años. Y así hasta garantizar una jubilación como directores reorganizadores. 

A diario escuchamos las demandas de las escuelas de la región y de la provincia, que no tienen los recursos humanos suficientes para hacer frente a la complejidad de las escuelas. Y la respuesta de los responsables políticos es que no hay presupuesto. Lamentablemente, sí lo hay para toda esta infraestructura.

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