Padre José Ceschi

Padre José Ceschi

Reflexiones

17 Junio 2017

PERDÓN VERDADERO

"El verdadero y el falso Perdón" se titula una interesante nota del arzobispo belga Godfried Danneels, publicado en su momento por la revista "Criterio". Dice entre otras cosas: 

"Para comprometer una verdadera reconciliación y promover una cultura del perdón, es necesario dar pasos hacia el otro y querer plantear juntos gestos constructivos... Varias etapas jalonan ese camino: 

- Percatarse del conflicto: Atreverse a mirar lo que sucedió. 

- Dar al conflicto sus justas proporciones: Discernir sobre qué trata el litigio. Todo conflicto tiende a universalizarse. No es porque se disputa respecto de un pedazo de territorio que todo el pueblo alemán, serbio o el que sea, está en conflicto con todos los franceses, o con todos los croatas o todos los bosnios. No hay que permitir que un incendio local se extienda a todas las personas y a todos los valores, o que el desprecio y el odio destiñan sobre todos los niveles de la existencia. 

- Buscar comprender: Ya es un cierto perdón de la inteligencia. La verdadera comprensión no excusa todo, no hace que la falta resulte inexistente, no aprueba la ofensa, pero la ubica. Comprender lo que sucedió, qué se sufrió, por qué se hizo sufrir, cómo se llegó hasta allí, ya es solidarizarse. Porque es imposible comprender la falta del otro sin sentir un poco de compasión hacia él. Toda confesión nos hace entrar en esta fraternidad de miseria a través del lazo que nos une como pecadores. Toda debilidad me debela mi propia faz oscura y mi propia fragilidad. Semejante comprensión ya demuele una frontera. 

- Resolver el conflicto a través de la palabra: Nada se resuelve por la fuerza. La violencia engendra violencia. Al revés de los animales que se pelean, el conflicto se humaniza llevándolo al registro del lenguaje. La negociación es fundamental, pero no es una estrategia para protegerse. La verdadera negociación es un diálogo sostenido por la voluntad de amar. Incluso si el otro no es amable, de todas maneras es amado. No se puede resolver ningún conflicto sin amor porque no existe otro antídoto para el no-amor, que el amor".

 

11 Junio 2017

Paciencia

Estuve leyendo un viejo artículo del pastor Norman Vincent Peale sobre la fuerza de la paciencia; que podría traducirse la fuerza de no hacer hada, pero con espíritu creador. En algún lugar de su nota se pregunta qué impide a la gente hacer en su vida un mejor uso de la paciencia. Responde: "Ante todo, creo yo, esta virtud tiene tres grandes enemigos: el desaliento, esa bandera blanca de la rendición que hace que la persona se dé por vencida demasiado pronto; el sentimiento de fracaso, que engendra esa ira que nos nubla el entendimiento y nos hace perder el sentido de las proporciones; y por último, la tendencia a reaccionar exageradamente cuando algo nos tiene en tensión, nos produce pánico, nos hace perder la ecuanimidad. Yo sé algo de estos tres fantasmas, porque -como mi esposa puede confirmar- soy propenso a dejarme influir de los tres. En consecuencia he tenido que buscar con ahínco la manera o maneras de contrarrestarlas". 

A continuación señala algunas reglas prácticas que puedo transcribirlas todas, pero quisiera rescatar algo que dice sobre cómo contrarrestar con paciencia el sentimiento de fracaso. Recurre para ello a lo que el psiquiatra suizo Paul Dubois llama "terapia de la palabra": Su teoría es que palabras como "serenidad", "tranquilidad" o "paz " dichas en voz alta, o sólo con el pensamiento, tienden a neutralizar la exasperación producida por el fracaso. Pero sobre todo la oración contribuye a recuperar la paciencia. "El sentimiento de frustración es siempre egoísta, y la oración lo contrarresta al alejar nuestros pensamientos de nosotros mismos. La próxima vez que alguno de ustedes tenga urgencia de llegar a alguna parte y se vea retrasado por una serie de luces rojas, en vez de enfurecerse a riesgo de, que le suba la tensión arterial, trate de orar por alguna persona conocida que realmente esté en dificultades. Si obran con sinceridad, ese sentimiento de frustración perderá fuerza en un instante". 

De algún modo ya lo había dicho Horacio cuando escribió: "Lo que no se puede evitar se hace más llevadero con la paciencia".

 

04 Junio 2017

Medio ambiente

"Familia humana, comunidad de paz" se titulaba el Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2008. Quisiera rescatar hoy lo que decía entonces sobre la tierra como casa de la familia humana: "La familia necesita una casa a su medida, un ambiente donde vivir sus propias relaciones. Para la familia humana esta casa es la tierra, el ambiente que Dios creador nos ha dado para que lo habitemos con creatividad y responsabilidad. Hemos de cuidar el medio ambiente: éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable, teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos. Obviamente, el valor del ser humano está por encima de toda la creación. Respetar el medio ambiente no quiere decir que la naturaleza material o animal sea más importante que el hombre. Quiere decir más bien que no se la considera de manera egoísta, a plena disposición de los propios intereses, porque las generaciones futuras tienen también el derecho a obtener beneficios de la creación, ejerciendo en ella la misma libertad responsable que reivindicamos para nosotros. Y tampoco se ha de olvidar a los pobres, excluidos en muchos casos del destino universal de los bienes de la creación. Hoy la humanidad teme por el futuro equilibrio ecológico. Sería bueno que las valoraciones a este respecto se hicieran con prudencia, en diálogo entre expertos y entendidos, sin apremios ideológicos hacia conclusiones apresuradas, y, sobre todo, concordando juntos un modelo de desarrollo sostenible, que asegure el bienestar de todos, respetando el equilibrio ecológico. Si la tutela del medio ambiente tiene sus costos, estos han de ser disfrutados con justicia, teniendo en cuenta el desarrollo de los diversos países y la solidaridad con las futuras generaciones. Prudencia no significa eximirse de las propias responsabilidades y posponer las decisiones; significa más bien asumir el compromiso de decidir juntar después de haber ponderado responsablemente la vía a seguir, con el objetivo de fortalecer esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos".