Padre José Ceschi

Padre José Ceschi

Reflexiones

22 Mayo 2017

Patria Solidaria

Con motivo de la presentación de credenciales de un nuevo embajador argentino ante la Santa Sede (el 20 de junio de 1997), Juan Pablo II dirigió palabras de aliento y de esperanza: "Los desafíos del futuro son numerosos y representan obstáculos no siempre fáciles de superar, pero las dificultades no han de ser motivo de desánimo, pues la Argentina cuenta con una base sólida para la construcción de su porvenir: sus hondas raíces cristianas, vestigio elocuente de 500 años de presencia evangelizadora de la Iglesia en las tierras americanas". 

A continuación puntualizó que "en este momento de la vida nacional, la Iglesia reafirma su vocación de servicio a todos los hombres, impregnando de sentido cristiano la cultura e iluminando la conciencia moral de cada uno para que sus opciones tengan siempre en cuenta los valores éticos fundamentales. De este modo, la Iglesia contribuye a la edificación de una sociedad que corresponda al plan de Dios: una sociedad fraterna y reconciliada donde reine la laboriosidad, la honestidad y el espíritu participativo; una sociedad en la que sean tutelados siempre los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, principalmente de los más débiles". La tutela de los derechos fundamentales de los más débiles sólo podrá concretarse con una fuerte conciencia solidaria: "El desarrollo de los pueblos depende en gran parte de una auténtica integración en un orden mundial solidario. A la Iglesia corresponde no tanto proponer programas operativos concretos, que son ajenos a su competencia, sino iluminar más bien la conciencia moral de los responsables políticos, económicos y financieros. Por eso, ella señala el principio de solidaridad como fundamento de una verdadera economía de comunión y participación de bienes, tanto en el orden internacional como en el nacional. Esta solidaridad exige que se compartan, de modo equitativo, los esfuerzos para solucionar los problemas del subdesarrollo y los sacrificios necesarios para superar las crisis económicas, teniendo en cuenta las necesidades de las poblaciones más indefensas...". 

El que pueda -y quiera- entender, que entienda.

 

 Una buena amiga, María Rosa Franch, tiene un libro titulado: "Quiero quererte". Quisiera compartir algunos párrafos. Ayudarán a entender mejor el encanto del amor:

“La vida es como un viaje en bicicleta hacemos los primeros metros con rueditas y ayuda de nuestros padres. Durante este aprendizaje vamos descubriendo mucho de nosotros mismos. Si somos arriesgados o prudentes; si nos gusta ir rápido o despacio; solos o acompañados; por la calle o la vereda. Cuando ya adquirimos equilibrio y destreza estamos listos para recorrer el camino solos. En esa aventura cotidiana nos iremos cruzando con otras personas que avanzan a diferentes ritmos, en sus bicicletas. Con algunos tendremos inmediatamente empatía y afinidad; algunas nos parecerán increíbles y otras, indiferentes... neutrales. Pero un día cualquiera nos cruzaremos con una persona fuera de lo común, que nos hará sentir que somos excepcionales también; quedaremos literalmente flechados. Ese estado de encantamiento mutuo nos llevará a elegirnos como compañeros de viaje. Libre y voluntariamente, tal vez comenzaremos a pensar en seguir juntos hasta que la muerte nos separe. Iniciar una nueva familia es la aventura más ambiciosa y extraordinaria que se puede emprender en la vida. Cada miembro de la pareja traerá consigo su mochila cargada de ilusiones familiares y personales, costumbres, creencias, experiencias vividas. Algunas de ellas servirán para continuar el viaje, pero otras deberán quedar atrás, sin dejar de agradecer por lo que nos ha aportado. La nueva cultura familiar deberá tomar, a criterio de la pareja, lo mejor de ambas mochilas. Entre los dos tendrán que definir la ruta a seguir y aprenderá a pedalear en forma sincronizada, sin atropellar al otro ni dejarlo atrás. Las bicicletas deben ir jutas a la par.”

Espero que estas líneas les sirvan para despertar el apetito. Al librito lo encuentran en librerías católicas.

 

05 Mayo 2017

Ludopatía

La palabra "Ludopatía" era desconocida en castellano hasta hace pocas décadas. De hecho, ni aparecía en los diccionarios clásicos. Hoy está comenzando a generarse y ya encontramos definiciones precisas: hábito de quien se deja dominar por el juego de azar de forma irresistible y compulsiva. Ludópata es la persona dominada por ese tipo de juego. Tengo en mis archivos una nota editorial de un diario de Buenos Aires: "Juego: prevenir y combatir la Ludopatía" ¿Nos asomamos a ella? 

"Cuando la adicción adquiere ya ese carácter patológico, el juego pierde su condición placentera para convertirse en fuente inagotable de angustia y culpa. Mientras que en el caso de la adicción a sustancias los consumidores persiguen el seudoplacer que puede acompañar a la existencia, los adictos al juego se aferran a la frustración y al dolor. Convencidos de que finalmente ganarán, muchas veces debido a las promesas de la publicidad, vuelven así a jugar para recuperar lo perdido, algo que rara vez ocurre. Gastan el dinero que tienen y el que piden prestado, en exceso, a escondidas del propio entorno que puede no percibirlo. Los casinos y los lugares de juego se convierten en su familia, y esos espacios son cuna de una interacción social amplia que promueve el vicio. La proliferación de atractivos y publicitados casinos y lugares para apuestas convocó a mucha gente que terminó volcándose a los juegos de azar. La adicción al juego entre adultos mayores produce estrés, consumo de drogas, ansiedad, alcoholismo y pérdida de bienes y dinero. Los casinos y lugares de juego se convierten en la familia del adicto y, de esa forma el juego se torna parte de una interacción social amplia que promueve el vicio. Existen evidencias que indican que los jugadores patológicos tienen un riesgo seis veces mayor de padecer abuso de alcohol y 4.4 veces mayor de riesgo de sufrir un trastorno por consumo de sustancias, en comparación con los no jugadores...". 

¿Lo charlamos en familia?